120 cápsulas. Nada más: ni ritual, ni registro, ni lectura de tu avance.
Un sistema diario para que tu cuerpo encuentre su ritmo — diseñado y revisado por un médico, no armado desde el marketing de bienestar.
Tu categoría es . El componente que acompaña tu protocolo es , y va incluido.
Puedes comprar solo el frasco. Mucha gente lo hace y se queda sin sistema.
120 cápsulas. Nada más: ni ritual, ni registro, ni lectura de tu avance.
El mismo frasco de 120 más todo lo de abajo.
Por $91 más que el frasco solo, llevas el sistema entero.
| Tu lectura inicial — categoría y protocolo | $800 |
| El banco de acciones ancla, probado con participantes reales | $500 |
| El ritual diario del mes, automatizado | $600 |
| Tu frasco de 120 cápsulas — dos meses de producto | $1,399 |
| Tu lectura de cierre del mes, con tus propios datos | $400 |
| Por separado | $3,699 |
| Precio del programa | $1,490 |
El frasco es el único con precio público: $1,399. Los demás son valores de referencia de lo que costaría armar cada pieza por separado — no son facturas. El número que importa está arriba: el sistema completo cuesta $91 más que el frasco solo.
Una acción pequeña, atada a un momento concreto de tu día. Te llega por WhatsApp y la escribes tú — toma diez segundos y es lo que fija el compromiso.
Dos toques: si tu acción ancla ocurrió, y cómo estuvo tu día. Sin escribir nada si no quieres.
El componente de tu categoría — AMA Calm, Balance o Focus. Acompaña al protocolo; no es el protocolo. Es opcional: si prefieres hacer el programa sin él, se puede.
Registras sueño, ánimo y energía en un par de minutos. Tu diario personal va cifrado en tu teléfono: si lo marcas privado, nadie del equipo lo lee.
El sistema vigila tus señales y avisa al equipo de Aramara cuando algo merece atención. No tienes que pedir ayuda para que alguien note que la necesitas.
Qué se movió y qué no, con tus propios datos. No es una opinión sobre ti: es lo que registraste.
Diez segundos. Es el compromiso del día, no un recordatorio.
No a una hora fija: cuando ocurre el disparador que tú elegiste.
Y si quieres contar cómo te fue, hay alguien del otro lado.
«Cuando apague la televisión por la noche, pondré el teléfono a cargar fuera del cuarto antes de entrar a la cama.»
Un ejemplo real de acción ancla. La tuya la eliges y la escribes con tus palabras.
La mayoría de los programas te piden fuerza de voluntad todos los días. Este no: apuesta a que una acción muy pequeña, atada a un momento que ya ocurre en tu día, se sostiene sin que tengas que acordarte de quererlo.
Al inicio de cada mes escribes qué quieres que cambie y —esto es lo importante— qué va a impedírtelo, con un plan concreto para cuando pase. Planear el tropiezo antes de que ocurra es lo que separa los propósitos de los hábitos.
Y al final no te queda una racha ni una medalla: te quedan tus propios datos. Eso es lo que hace que el sistema siga siendo tuyo cuando el programa termina.
Si completas el mes —tus acciones ancla y el cierre de cada noche— y sientes que el sistema no se ganó su lugar en tu rutina, te devolvemos ese mes. Sin trámite.
Es una garantía sobre tu esfuerzo, no sobre un resultado en tu cuerpo: eso no se lo puede prometer nadie con seriedad.
Se cobra por mes y lo dejas cuando quieras. El primer mes es donde se instala el ritual; si al terminarlo quieres seguir, el programa mismo te lo propone — no hay que comprometerse a nada de entrada.
No. Va incluido porque acompaña bien al protocolo, pero el programa es el ritual y el registro. Si prefieres hacerlo sin el frasco, se puede.
Unos diez segundos en la mañana, dos toques en la noche, y un par de minutos en la app si quieres registrar más. Está diseñado para que quepa en un día que ya está lleno.
El equipo de Aramara ve tu registro para acompañarte. Tu diario personal es distinto: se cifra en tu teléfono y, si lo dejas privado, nadie más puede leerlo — ni el equipo ni el asistente. Todo está en el aviso de privacidad.
Puedes participar con el visto bueno de quien te trata. El programa no sustituye tu tratamiento — lo acompaña.
No es obligatorio, pero ayuda: son doce preguntas, toma tres minutos y define con qué categoría entras. Hacerla ahora.
¿Tienes otra duda? Escríbenos por WhatsApp.